Una vez más, las listas de asistencia y rehenes en las manifestaciones

El detrás de escena de la convocatoria piquetera de hoy, volvió a entregar una muestra de clientelismo explícito en su máxima pureza, con punteros como protagonistas, obligando a los manifestantes a sumar presencia y engrosar columnas a cambio de dinero.

Al igual que en movilizaciones pasadas, los punteros no sólo pasaron lista de asistencia, sino que además apretaron a los manifestantes o cuasi rehenes para que se queden hasta el final de la movilización, en esta forma de esclavitud del siglo XXI, institucionalizada desde un sector del gobierno nacional. Ergo, las consignas del Día de la Resistencia y el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, fueron desplazadas de un plumazo por cuadernos y listados de asistencia que pasaron de mano en mano, algunas desocupadas y otras que debían repartir su atención entre las planillas de registros, niños y bebés a upa y otros pequeños que entre lágrimas y zamarreos trajeron caminando desde La Quiaca, forzados para usarlos inescrupulosamente. Para colmo, a los «cumplidos», «disciplinados» y «obedientes» igual les practican descuentos en sus planes para solventar la organización, engordar los bolsillos de los punteros y hasta para cumplir con los retornos para líderes y lideresas. Ocurre que si faltan o se reportan tarde, les imponen múltiples trabas que les dificultan cobrar y, en caso de reincidencia, los bajan del beneficio social, pero el beneficio no es dado de baja y pasa a otro más sumiso o más empobrecido.

A esto están viniendo a Jujuy embajadores de la expresión más violenta e impune del kirchnerismo, tal el caso de Luis D’Elía, buscando agitar el clima social y, de paso, reinstalar la falsa idea de Milagro Sala “presa política” para embestir a cualquier precio contra la Justicia jujeña y, desde ya, la paz y la dignidad de todos los jujeños, obviamente con el siempre dispuesto aparato logístico facilitado por los delegados de Sala en las calles: Natalia Morales, Alejandra Cejas, Martín Palmieri, Gastón Remis y Fernando Acosta, perpetradores de actos manipuladores de gente vulnerable, violentos y atropellos de autoría ideológica de la dirigente tupaquera que ordena y dispone desde su chalet del barrio Cuyaya, al amparo de La Cámpora.